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Cuando el agua nos habla.

Precisamente ahora siento lo importante que es volver a conectar con los elementos de la naturaleza.

No desde el miedo.

No desde los sistemas.

No desde lo que otros han hecho de ellos.

Sino desde nuestra propia y pura conexión con la naturaleza.

Porque los elementos no solo están a nuestro alrededor.

También viven en nosotros.

Y en este momento siento sobre todo cómo el agua nos habla.

Observamos lo que ocurre en el mundo. Queremos ayudar, cambiar, resolver. Nos preocupamos y, a veces, pensamos que con esas preocupaciones estamos aportando algo.

Pero, ¿y si el verdadero cambio empieza en otro lugar?

No fuera de nosotros, sino dentro de nosotros.

Al mismo tiempo, entiendo que puede surgir resistencia cuando hablamos de espiritualidad, rituales o de trabajar con los elementos. A lo largo del tiempo, se han sacado de su contexto original, se han alterado, comercializado o mal utilizado elementos poderosos de la naturaleza.

Fíjate, por ejemplo, en el tabaco. Una planta que tiene un significado ceremonial en diversas tradiciones indígenas, pero que hoy en día conocemos sobre todo desde un contexto muy diferente.

O pensemos en la hoja de coca, que lleva siglos formando parte de ciertas culturas andinas. A partir de esa misma planta, tras un proceso totalmente distinto, se puede fabricar cocaína. La planta original, su significado tradicional y el producto final no son lo mismo.

Quizá ocurra algo similar con nuestra relación con los elementos.

Cuando se abusa de algo poderoso, no solo podemos sentir rechazo hacia el abuso, sino a veces también hacia lo que lo precedió. Nos retiramos. Cerramos una puerta. Quizá porque queremos protegernos.

Pero, ¿y si ahora pudiéramos empezar de nuevo?

No volver a lo que ha sido.

No a un sistema en el que alguien nos diga en qué debemos creer.

Sino hacia una forma que nos resulte pura, segura y acertada.

El agua no te pide que creas en nada.

El agua te invita a sentir.

¿A qué sigo aferrándome?

¿Qué miedo puedo suavizar?

¿Qué puedo soltar?

¿En qué puedo volver a confiar?

Porque cuando cambias algo en tu interior, también cambia tu forma de estar en el mundo.

Tu dulzura aporta dulzura.

Tu paz aporta paz.

Tu conexión crea conexión.

Quizá no tengamos que salvar el mundo todos a la vez.

Quizá el cambio comience cuando cada uno de nosotros ponga de su parte.

Como una gota parece pequeña, pero miles de gotas juntas forman un río. 💧

Quizá este sea el momento de no rechazar nuestra resistencia, sino de escucharla. Y, a continuación, redescubrir lo que la naturaleza y sus elementos pueden significar para nosotros —libres de lo que otros han hecho de ellos—.

Si hoy el agua te hablara…

¿qué te pediría que dejaras ir?

¿Y qué podría volver a fluir después?